En un mundo que nos lleva a correr, a tapar síntomas, a buscar soluciones rápidas, la forma de alimentarnos también entró en esa vorágine: Dietas estrictas, batidos mágicos, información por todos lados, cuerpos ideales y la lista continúa.
Pero algo dentro nuestro (puede ser un síntoma, un sentimiento, una intuición) nos hace darnos cuenta que quizás el camino no es por ese lado.
En esa búsqueda aparece la nutrición funcional e integral, que lejos de querer dar soluciones rápidas y exactas, lejos de querer ser perfecta, busca brindar una mirada más profunda, más humana, más real en la relación a la forma de alimentarnos. Es una forma de conocernos también. De conocer que es lo que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente.
Entender que no solo se trata de lo que comemos. Sino también del descanso, el movimiento, nuestro entorno, las personas con las que nos rodeamos, etc.
En esta guía no vas a encontrar fórmulas mágicas, tampoco que está “bien” o “mal” comer. Esta guía es la puerta de entrada a tu nuevo vínculo con los alimentos y tu cuerpo.